Hay victorias que son esperadas y hay otras que son sorpresivas. La de Aaron Rai en la edición 108 del PGA Championship entra en esta última categoría. No porque el inglés no tenga la capacidad para poder levantar un trofeo, ya lo había hecho en el tour, sino porque en un tablero muy apretado el domingo y con grandes nombres en lo más alto, todo hacía pensar que alguno de ellos se quedaría con el Trofeo Wannamaker.
El día final comenzó con Alex Smalley en lo más alto y jugando en el grupo final con el alemán Matti Schmid. No la salida final que alguien hubiera imaginado antes de comenzar la semana, pero allí estaban ambos tratando de calmar los nervios y poder ganar por primera vez en el tour. No lo consiguieron, pero la experiencia servirá para la próxima vez que estén cerca. Fue Rahm el que pegó primero el domingo y con dos birdies rápidos se puso al frente, pero fue todo para el español, que jugó un gran campeonato. Scheffler no arremetía, McIlroy solo hacía pares y desaprovechaba una gran chance en el 9, Aberg alternaba buenas con malas y Aaron Rai luego del bogey del 8 se encontraba a 3 de los líderes. Prendió el turbo en el 9 y todo cambió. Dos golpes perfectos en el par 5 que cierra la ida y un putt en bajada de izquierda a derecha que juzgó a la perfección.
El águila lo envalentonó y el regreso fue de una perfección que impresionó a todos. No falló ningún golpe, bajó el 11 desde poco más de un metro, en el corto par 4 del 13 fue al bunker con la salida y embocó de menos de dos metros, jugó un hoyo 15 magistral, birdie en el 16 con dos putts y la bomba del 17 que cerró el campeonato. Pudo hacer un birdie más cuando tiró de cerca en el hoyo 72, pero sabiendo que con 2 putts ya nadie lo podía alcanzar el inglés jugó a eso.
Aaron Rai es el campeón del PGA Championship y está bien.
