Solo quedan 36 hoyos por jugarse en la edición 108 del PGA Championship y todo está muy apretado. Con los líderes en -4 y el corte en +4, tendremos 82 jugadores el fin de semana en Aronimink y todos ellos con alguna chance de levantar el trofeo el domingo. Es cierto que para los de atrás será bastante más difícil arremeter porque la cancha no ha dado grandes scores en las primeras dos rondas. La mejor ronda le correspondió a Chris Gotterup, que firmó 65 el viernes, 5 bajo par, pero siempre habrá el sábado alguno que se inspire y se meta en la pelea de esos que pasaron el corte con lo justo.
La cancha mostró sus dientes y aquellas declaraciones de McIlroy en la previa cuando dijo que no había mucha estrategia desde el tee en Aronimink hicieron “enojar” al campo. Los greens firmes y posiciones de banderas extremadamente difíciles hicieron que tirar desde el pasto corto fuera una de las claves para terminar con un buen score. “Son las banderas más difíciles que he jugado en un major. Justas, pero dificilísimas”, dijo Scottie Scheffler al terminar su segunda ronda.
Maverick McNealy y Alex Smalley son los líderes en -4, seis jugadores aparecen en -3 y siete en -2. Ninguno de los dos punteros tiene mucha historia en esto de los majors. McNealy, que tiene una sola victoria en el tour, jamás ha terminado entre los 25 mejores en un grande, mientras que Smalley todavía no ha ganado, aunque en las últimas semanas su nombre ha aparecido varias veces cerca de la punta en torneos del tour.
Si analizamos el tablero veremos que los favoritos empiezan a merodear la punta. Young y Scheffler en -2 son los que están más cerca, mientras que McIlroy se recuperó de un muy mal primer día al firmar 67 el viernes y quedar a 5 de los punteros.
Todo por jugarse en Aronimink en lo que promete ser un fin de semana muy intenso en las afueras de Filadelfia. Hace 64 años, en este mismo lugar, Gary Player venció a Bob Goalby por un solo golpe. Imagino una definición similar esta vez.
