New Orleans fue otra vez sede del Zurich Classic, único torneo del PGA Tour que se disputa por parejas. Dos rondas de mejor pelota y dos de golpes alternados componen el formato de un evento que no siempre reúne a los mejores jugadores del circuito. Un torneo atípico en el que suelen aparecer parejas de amigos, jugadores que fueron juntos a la universidad y, en este caso, también hermanos.

Matt Fitzpatrick venía en racha ganadora con sus triunfos en Valspar y Heritage, mientras que su hermano Alex había conseguido su primer título en el DP World Tour hace pocas semanas en India. Llegaron a New Orleans con el solo objetivo de ganar para que Alex pudiera dar el salto al PGA Tour, y cumplieron la tarea. No jugaron bien el primer día, pero a partir del viernes todo funcionó a la perfección. El día final sacaron una buena ventaja, pero todos sabemos lo difícil que es cerrar, y mucho más cuando se juega en formato de golpes alternados.

Los bogeys aparecieron y, cuando se pararon en el tee del hoyo final, ya había otras dos parejas en el clubhouse con -30. Esto los obligaba a hacer birdie en el par 5 final para ganar el torneo, y el segundo golpe ejecutado por Alex terminó en el bunker del frente del green. Con la bandera al fondo, la sacada era de unas 35 yardas y el veterano del equipo fue el encargado de pegar un golpe que ya está entre los mejores del año. La sacada fue tan perfecta que la pelota se detuvo a menos de 30 cm del hoyo, desde donde Alex no tuvo ningún problema en embocar.

Para el mayor es otro triunfo, uno muy especial por haberlo compartido con su hermano; pero para Alex es el pasaporte a un nuevo mundo. Ahora tiene tarjeta hasta fines de 2028 y podrá enfocarse de lleno en el PGA Tour. La vida de un golfista puede cambiar muy rápido y el menor de los Fitzpatrick lo experimentó en New Orleans.

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