No hubo forma de darle alcance. Cameron Young llegó como uno de los favoritos para quedarse con el Cadillac Championship y desde el primer día quedó claro que el título sería para él. El neoyorquino está pasando por ese momento en donde todo sale bien, en donde los rebotes son todos a favor, en donde los rivales no lo incomodan y en donde su putter, gran problema hasta agosto del año pasado, sigue funcionando. La receta perfecta para ganar títulos en cualquier lugar del mundo.

En el año 2000, Tiger, durante la primera ronda del Masters, tiró al agua en el 12 y anotó 75, lo que lo dejó fuera de la conversación el fin de semana. Nadie sabe qué hubiera pasado, pero sí sabemos que después ganó 3 majors seguidos. ¿Cuánto le dolerán a Cameron Young los 40 de ida del jueves en Augusta y cómo quizás hubiera cambiado la historia? Pero esto es golf.

El Blue Monster volvió al calendario del PGA Tour después de 10 años y sus 7700 yardas no fueron un obstáculo para los mejores del mundo. Es cierto que no hubo rondas muy bajas, pero de los 72 jugadores, 59 terminaron bajo par. Celebro la vuelta del tour a Doral porque es parte de la historia grande del circuito y allí han ganado los grandes del golf.

No hay mucho para contar del torneo en sí, porque primero Young hizo todo muy aburrido y, segundo, la arremetida de Scheffler nunca sucedió. El número 1 del mundo volvió a terminar segundo, lejos del ganador, y se lo ve un poco más fastidioso que de costumbre. Hay un dato que marca una tendencia: en su primer torneo de 2026 quebró el 70 el jueves, pero no volvió a hacerlo hasta hace dos semanas en Harbour Town. En Doral arrancó bien, pero los segundos 9 hoyos del jueves fueron muy malos y otra vez quedó muy lejos de entrada. Aun así, le sobra para terminar arriba en el tablero y lograr su top 25 número 30 en forma consecutiva en el tour.

Young disfruta de un momento soñado y su nombre ya empieza a sonar fuerte para la parte más importante del año.

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