Ese es el tiempo que pasó desde uno de los domingos más infartantes en la historia del Masters. En estos últimos días vi otra vez la ronda final del triunfo de Rory McIlroy y me volví a poner nervioso, aún sabiendo el resultado.

No recuerdo haber visto tantos buenos y tantos malos golpes desde el tee del 1 al green del 18 en los grupos finales de un Masters, pero eso es historia pasada. Rory se dio el gusto y aquí estoy otra vez en la fabulosa sala de prensa para disfrutar de la edición 90 del Masters.

Cada vez que cruzo la puerta de entrada al club la sensación es la misma. No es ansiedad, pero sí ganas de llegar y empezar a vivir la mejor semana del año.

El recibimiento fue con una leve llovizna el domingo, pero igual la visita al tee del 1 había que hacerla. Allí me encontré con gente de Colombia que todavía estaba disfrutando el triunfo de María José Marín y con mi compañero Fernando Garza, otro que disfruta el Masters igual o más que yo.

Una vez que el torneo de Drive, Chip & Putt termina, se abre el tee del 1 para que los jugadores empiecen a practicar. Es el día en donde todos ellos pueden llevar un invitado a disfrutar de 18 hoyos inolvidables y generalmente llevan sponsors o familiares para compartir la ronda.

Allí estaba Rory jugando con su padre, Justin Thomas junto a la ex secretaria de Estado Condoleezza Rice —socia del club—, Tom Watson y Bernhard Langer jugando juntos, Couples con Olazábal y varios más, que aunque lloviera un poquito no le iban a quitar la chance a sus invitados de completar los 18 hoyos.

La paz que había en la tarde de Augusta era la contracara de lo que será el lunes cuando las puertas del club se abran para el público.

Será seguramente otro inolvidable Masters y ya el torneo de las damas nos mostró el drama que el hoyo 12 puede producir. Spieth y su cuádruple bogey en 2016 fue replicado por Talley el sábado. No sabemos cuál será el capítulo de esos famosos segundos nueve hoyos el que definirá el torneo.

Lo que sí sabemos es que varios árboles que no estaban el año pasado por la brutal tormenta Helene volvieron a aparecer en la cancha. Recuerden que habían desaparecido los pinos detrás del green del 11 y detrás del green del 15. Volvieron y diría que de un tamaño similar a los que volteó la tormenta hace 15 meses. En Augusta nada es imposible.

Favoritos, muchos. ¿Podrán Rahm y DeChambeau traer su gran juego del LIV y ponerse el saco? ¿Volverá a ganar un debutante después de 47 años? ¿Un excampeón volverá a festejar?

Nombres hay muchos, historias para contar de cualquier ganador sobrarán.

Hagan sus pronósticos y disfruten el Masters.
Una tradición como no hay otra.

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