En todos los grandes campeonatos siempre aparece un nombre inesperado cerca del tope del tablero luego de 36 hoyos, y siempre hay grandes nombres que se despiden ese día viernes. Hubo más de estos últimos en el US Open.
Podemos arrancar por el último ganador en Shinnecock Hills, Brooks Koepka. La semana pasada se tuvo que retirar antes de comenzar la ronda final en Canadá por un problema en su mano izquierda y eso afectó su juego esta semana. Shane Lowry era otro que muchos pensaron que podía jugar bien en una cancha como esta, pero el irlandés hace varias semanas que no viene mostrando su mejor juego. Patrick Cantlay sigue sin volver a su nivel, no gana desde hace varios años, y fue otra víctima de Shinnecock Hills, lo mismo que Viktor Hovland, que luego de una buena semana en Canadá no pudo mantener el ritmo. Hubo dos nombres que sorprendieron con su ausencia el fin de semana y fueron los de Si Woo Kim y Patrick Reed. Ambos han tenido un gran 2026, pero el US Open los trató mal, pero los dos jugadores que fueron la mayor sorpresa fueron las dos estrellas del LIV.
Jon Rahm jugó una ronda perfecta el jueves con dos birdies y 16 pares. El viernes fue la cara opuesta y sus 78 golpes lo dejaron a dos del corte. La frustración del español fue notoria cuando llevó a las patadas a su driver por varios metros luego de un mal golpe de salida. El caso de Bryson DeChambeau es diferente porque el científico, a pesar de haber tenido un buen año en el LIV, venía de fallar los dos cortes en los majors de 2026. Aquí no fue diferente y también, luego de una buena primera ronda (70), se atrapó de entrada y no pudo salir del laberinto que es esta cancha.
A todos les queda Royal Birkdale para tomarse revancha, en lo que será la última gran cita del año.


