La noche caía sobre Shinnecock Hills y Joaquín Niemann llegó al tee del 6, su hoyo 15 del día, en el par de la cancha. Luego de dos golpes de salida fuera de límites por la derecha, su quinto golpe terminó en el pasto alto de ese mismo lado del fairway. Pidió liberación por un camino de hormigas y el árbitro no se la otorgó. Tomó su wedge y con su sexto golpe volvió al fairway. Enojado por toda la situación, arrojó el palo unas 50 yardas hasta el otro lado del fairway. Séptimo al green y dos putts para terminar con 9 golpes lo que fue su último hoyo del día. Volvió el viernes temprano a completar la ronda, hizo bogey en el 8 y firmó lo que él creía era 76. Cuando entregó la tarjeta, la gente de la USGA le dijo que tenía dos golpes de multa por violar el código de conducta por haber arrojado el palo, que debía poner 11 en lugar de 9 en el 6 y que su score final era 78. Trató de apelar la sanción, pero no hubo caso.
Solo le quedaban 37 minutos entre ese momento y el comienzo de su segunda ronda. Fue en esos segundos 18 hoyos donde Niemann demostró de lo que está hecho. Salió a jugar decidido a hacerlo bien, anotó 5 birdies en los primeros 6 hoyos, terminó con 65 y se metió dentro del corte. Así reaccionan los grandes jugadores.
Sus declaraciones fueron todavía mejores cuando enfrentó a la prensa al terminar. El nuevo código de conducta es aplicado por los cuatro majors, pero no vi que le pusieran multa a Clark cuando arrojó su driver contra un cartel en el PGA Championship o cuando Rahm llevó a las patadas a su driver en Shinnecock Hills. Me parece bien esto que han decidido implementar los majors, pero que sea para todos.

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