En un torneo complicado por el mal clima, el ganador fue uno casi inesperado.
Todo comenzó con lluvia en San Antonio para una nueva edición del Valero Texas Open. Las salidas se demoraron el jueves temprano y varios grupos de la tarde no pudieron terminar. El viernes estuvo mejor y pudieron avanzar, pero tampoco completaron la jornada.
Volvieron el sábado temprano, completaron los 36 hoyos y, con el pronóstico de lluvia, el Tour decidió jugar en threesomes por los dos tees. Tampoco sirvió de mucho. Con el grupo final habiendo terminado el 6 llegó la suspensión por tormenta eléctrica y ya no hubo más golf en el TPC de San Antonio.
Si querían terminar los 72 hoyos no iban a poder rearmar los grupos para la ronda final, y así fue como, sin importar los scores de la tercera ronda, el golf se jugó casi sin parar entre el final de una ronda y el comienzo de otra.
Todo esto llevó a que Matt Wallace hiciera 64 en la tercera jornada, quedara a solo dos de la punta y jugara dos horas antes que el grupo final. A punto estuvo de quedarse con el título el inglés, que cerró con tres birdies consecutivos y puso -16 en el club house.
Temprano en la ronda final, Ludvig Åberg había saltado a la punta jugando en el último grupo con MacIntyre, que era el líder después de 36 y 54 hoyos. Pero el sueco volvió a fallar en la definición, como le había ocurrido un par de semanas antes en The Players.
