Cuántas veces me habrán leído aquí protestar por las demoras en el juego, por las rondas interminables y porque nadie hace nada para terminar con el juego lento. A todos nos vendría bien tomar el ejemplo de Ryan Fox.

El tipo tenía que pegar el golpe más importante de su carrera y lo hizo en 22 segundos. Ese fue el tiempo transcurrido entre que Sam Burns embocó su último putt en el 18 y Fox ejecutó su putt. No fue solo en ese golpe porque Fox no duda en el momento de pegar, no tiene charlas interminables con su caddie, no se queja de los malos piques o de pelotas que quedan injugables, no utiliza métodos interminables para leer un putt de 1 metro y, lo más importante, aprovecha el tiempo del otro para estudiar sus golpes.

Salud, Fox, por el título alcanzado y por haberlo hecho de la manera más sencilla: sin perder tiempo.

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