El anuncio del PGA Tour comunicando el final de los torneos de Hawái para el próximo año es una de las primeras señales del nuevo camino que el circuito empieza a desandar. El recorte de 56 ejecutivos medios y altos en la estructura es otra señal, sobre todo cuando el final de ese comunicado deja en claro que son posiciones que no se ocuparán con nuevos empleados.
Este nuevo modelo del PGA Tour tiene una clara diferencia con el anterior. Cuando en 1968 los jugadores se abrieron de la PGA de América para ser ellos los responsables de las competencias, se creó una institución sin fines de lucro. Esto quería decir que nadie iba a ganar dinero y que, al final de cada ejercicio, el resultado contable debía ser “cero” (va entre comillas porque todos sabemos que siempre se guardan reservas). Buena parte del dinero fue destinada a obras de caridad en otra genial idea de Deane Beaman. “Si queremos que nos reciban bien en cada ciudad a la que vamos, si queremos tener los voluntarios que necesitamos para organizar los torneos, si queremos que las empresas locales también nos brinden su apoyo, tenemos que dejarle a cada comunidad un beneficio cuando nos vamos”, fue el pensamiento de Beaman en aquellos comienzos. Así, durante más de 60 años, uno de los slogans del Tour fue que el máximo ganador cada año no era Tiger o Scottie, sino las instituciones a donde iba el dinero de las obras de caridad.
La llegada del SSG (Strategic Sports Group) a comienzos de 2024 cambió la ecuación. La creación de PGA Tour Enterprises, una compañía con fines de lucro, marcó un nuevo comienzo. El paso de la figura de un comisionado a la de un CEO fue otra clara señal de que ahora el principal foco iba a estar puesto en la rentabilidad de la compañía, y esto está bien, aunque a los románticos no nos guste mucho. La irrupción del LIV cambió el escenario del golf mundial: el Tour no podía ganar la batalla económica contra el PIF y, luego de aquella recordada audiencia en el Senado de Estados Unidos, los miembros del comité entendieron la magnitud del problema. Así fue como ellos mismos se encargaron de acercarle al Tour a SSG para asegurar que el PGA Tour seguiría su camino sin sobresaltos económicos. En aquel enero de 2024 se anunció la llegada de esta compañía con una inversión de 1500 millones de dólares y el compromiso de aportar otros 1500 durante 2025. Nadie regala el dinero en este mundo, y SSG tiene que recuperar su inversión y hacer rentable el negocio.
Hawái se quedó sin torneos, lo cual a mí me da mucha pena, y creo que a millones de televidentes de todo el mundo también. Varios ejecutivos han dejado sus escritorios vacíos en las nuevas oficinas de Ponte Vedra. Será un nuevo modelo de Tour en donde el foco estará puesto en hacer rentable la operación. Lo entiendo y solo espero que no pierda su esencia.
