Nos pasa a todos y es un problema. Vamos manejando en la ruta y un auto o camión que va adelante pisa una piedrita con uno de sus neumáticos; la misma sale despedida hacia nuestro parabrisas y se hace una marca en el vidrio. Al principio es solo una marca, pero con el correr de los días el parabrisas empieza a astillarse. Primero es una pequeña línea; a los pocos días la línea es cada vez más grande y llega un momento en que hay que cambiarlo.

El ejemplo puede aplicarse a lo que ha sucedido en el último tiempo. Brooks Koepka anunció junto con el LIV su decisión de terminar su vínculo cuando todavía le quedaba un año de contrato. No me sorprende que Koepka haya querido volver, porque si vemos su currículum nos daremos cuenta de que tiene más victorias en majors que en torneos regulares del Tour. Si recuerdo su carrera en el PGA Tour, tengo en mi memoria a un súper jugador muy enfocado en los grandes campeonatos, pero mostrando muchas veces poco interés en las demás semanas. “Uso los torneos regulares para prepararme para los majors”, dijo Koepka en algún momento.

Cuando en 2022 se armó el revuelo del LIV, Koepka arrastraba una seria lesión de rodilla a la que no encontraba cura. El jugador tenía, y tiene todavía hoy, una muy estrecha relación con Jay Monahan y por aquellos días lo fue a ver. El comisionado, que había asistido al casamiento de Koepka —lo que muestra el grado de amistad que tienen—, escuchó las razones que Brooks le dio y no tuvo más remedio que aceptar la partida de su amigo al LIV.

A mediados de 2024 Koepka ya estaba curado de la rodilla, con la billetera llena y cansado de jugar por nada. Tomó el teléfono y llamó al comisionado para decirle que quería volver a jugar en el Tour, pero la respuesta de Monahan no fue la deseada: “Vas a tener que esperar un poco más”. Nadie se explica cómo el LIV lo dejó ir con todavía un año de contrato; quizás existía alguna cláusula de rescisión, pero la cuestión es que Brooks Koepka se transformó en el primer jugador que vuelve al PGA Tour.

Volviendo a diciembre del año pasado, Koepka le hizo una llamada a Tiger Woods para contarle su desvinculación del LIV y seguramente para ver cómo hacía para volver al Tour. Hace solo un par de semanas el nuevo CEO del PGA Tour, Brian Rolap, anunció el Returning Member Program que le permitía a Koepka, Rahm, DeChambeau y Smith poder volver al Tour pagando algunas multas.

En la conferencia de prensa que todos los años hace el LIV fueron consultados los otros tres y todos señalaron que estaban bajo contrato y que en 2026 seguirían allí. El lenguaje corporal de Rahm y DeChambeau no mostraba mucho entusiasmo y más bien dejaba ver cierta “envidia” hacia Koepka por haber podido volver. Solo a Smith se lo veía realmente contento de seguir en LIV.

La cuestión es que Koepka hizo su debut en Torrey Pines, pero la otra novedad llegó desde Medio Oriente. Patrick Reed ganó en Dubái y dijo luego del triunfo que no tenía contrato con LIV, que iba a jugar el DP World Tour y que iba a tratar de terminar top 10 en el ranking anual para así poder volver al PGA Tour en 2027. “Es el mejor Tour del mundo y siempre disfruté jugar allí”, fueron sus palabras.

Días después llegó la noticia oficial de que Reed había solicitado su vuelta y que, debido a su condición de ex ganador en el circuito, podría volver a competir a partir del 26 de agosto de 2026 en los torneos del PGA Tour.

Koepka fue la piedra que rompió el parabrisas. Reed fue la primera astilla.
¿Se terminará de romper algún día?

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