Eran las 7:20 del jueves y el tee del 1 estaba colmado de espectadores. La ceremonia inaugural de cada Masters es otra de las tradiciones que definen al torneo.
Allí llegó Fred Ridley, chairman del club, y de a uno fueron ingresando al tee Gary Player, Jack Nicklaus y Tom Watson. Entre los tres han ganado 11 Masters y bien ganado se tienen ese lugar. Player fue el primero y a sus 90 años sigue impresionando. No fue lo mismo Nicklaus, a quien se lo ve muy deteriorado físicamente. Watson, 10 años más joven que Jack, cerró la ceremonia y el Masters quedó oficialmente inaugurado.
Todo lo bueno que vimos el jueves sucedió por la mañana y quienes quedaron al frente tuvieron algo en común: Rory McIlroy y Sam Burns jugaron los cuatro par 5 de Augusta en 9 bajo par.
Fue primero Burns el que puso 67 en el tablero y esos 5 bajo par fueron producto, básicamente, de un águila y tres birdies en los hoyos largos. McIlroy llegó más tarde y también bajó los cuatro par 5, aunque debió trabajar bastante más para hacerlo. Su putter lo sacó de problemas en el 13 y el 15 para irse a dormir como uno de los dos líderes.
No es fácil defender el título en el Masters y solo tres jugadores lo han hecho (Nicklaus, Faldo y Woods), pero al norirlandés se lo ve suelto y ya sin la mochila con la que comenzaba cada Masters en el pasado.
El viento se levantó por la tarde y todo fue más complicado. Algunos hoyos se pusieron realmente difíciles, más allá de que las posiciones de las banderas, en su mayoría, eran de las más accesibles que se pueden encontrar en esta cancha.
Era el momento de tener paciencia, apuntar al centro del green, tratar de aprovechar los par 5 y no anotar números grandes. Así lo entendieron Scottie Scheffler y Justin Rose, que firmaron 70 de diferentes maneras.
El inglés, que perdiera el año pasado el desempate con McIlroy, terminó con dos bogeys que le dejaron un sabor amargo, mientras que el N°1 del mundo aprovechó su gran comienzo (par-águila-birdie), peleó el resto del día y, sabiendo que el viernes jugaba temprano, quedó satisfecho con su ronda.
También hubo de lo otro y algunos nombres sorprendieron para mal. Nadie podía pensar que Sergio García sería el mejor entre los que actúan en el LIV, pero los 78 de Rahm (ni un solo birdie) y los 76 de DeChambeau —que sigue con problemas con sus hierros, más allá del triple en el 11 donde no pudo salir del bunker en sus primeros dos intentos— fueron las grandes sorpresas de la jornada inicial.
El pronóstico indica más calor y menos viento para el viernes y los líderes jugarán por la tarde, lo que es siempre un poco más difícil. Será el día del corte y parecería que hasta +4 estarán adentro, y quizás algo más si el viento termina apareciendo.
