Ya el primer día de la edición 90 del Masters nos dejó algunos números que marcaban las dificultades que los jugadores habían tenido que enfrentar. El promedio de score del jueves fue el segundo más alto desde 2010 y trepó hasta 74.65 (en 2017 había sido 74.92). El putt más largo del día lo embocó Patrick Reed y fue en el par 5 del hoyo 8. El segundo águila del día para el campeón de 2018 llegó desde 56 pies, algo más de 17 metros.

Hablando de par 5, el hoyo 15 se cobró varias víctimas el jueves, y dos ex campeones lo sufrieron. Fred Couples decidió desafiar al calendario y llegó a ese hoyo 2 bajo par, pero según él mismo contó, le dio “limpia” a su tercer golpe y no pasó el agua. Su quinto golpe tuvo el mismo destino y se fue de allí con 9 para terminar con 78 golpes. Algo parecido le ocurrió a Danny Willett y, ya entrada la tarde, fue Robert MacIntyre quien anotó el tercer cuádruple bogey del día en el 15.

Al final del día hubo una sorpresa en cuanto al hoyo más difícil. Este honor se lo disputan siempre los hoyos 5 y 11, pero el jueves en Augusta fue el 7 el que más complicó a los jugadores, terminando con un promedio de 4.41 golpes. El 5 lo siguió con 4.37 y el 11 quedó como el tercero más complicado con 4.34. Del otro lado, el par 5 del 2 fue el más fácil, con un promedio de 4.64.

El viernes el viento no apareció con la intensidad del jueves y los números cambiaron radicalmente. El promedio de score del segundo día de juego en Augusta fue de 72.84, casi dos golpes más bajo que el primer día. Los hoyos 1 (4.30) y 4 (3.30) fueron los más difíciles del día, mientras que el 8 (4.61) fue el más fácil de la jornada.

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