Nunca dejará de sorprendernos este juego. Por años Rory McIlroy intentó ganar en Augusta y no podía conseguirlo. En doce meses ganó el Masters en dos oportunidades.

El domingo lo encontró igualado en la punta con un Cameron Young que venía embalado, no solo por su triunfo en el Players, sino porque había jugado en forma extraordinaria viernes y sábado. La ronda sobre par de McIlroy del sábado le había dado entrada a muchos y así comenzó la jornada, con algo más de viento que lo pronosticado. Fue Young el que sacó la primera ventaja y, cuando Rory se fue con doble en el 4 (hizo 3 putts de metro y medio), el estadounidense tomó dos de ventaja. Pero, como siempre en todo día final de estos campeonatos, hay momentos que marcan el destino.

McIlroy había hecho bogey en el 6 y Young tenía putt de 80 cm para par. Falló y, a partir de allí, ya no fue el mismo. Para colmo, McIlroy logró bajar 7 y 8 para volver a ponerse en par para el día. El problema para todos en ese momento se llamaba Justin Rose.

El inglés, tres veces segundo en Augusta, hacía 32 en los primeros 9 hoyos y saltaba a la punta del torneo, pero dos golpes malos en el 11 y 12, sumados a los 3 putts del 13, lo mandaron para atrás en el tablero. Allí fue cuando apareció la calidad de McIlroy, que pegó un gran golpe en el peligroso 12 para llevarse el birdie, score que repitió en el 13 con dos putts desde atrás del green.

Con Rose más lejos apareció el siempre peligroso Scottie Scheffler. El número 1 del mundo abrió con 2 birdies en los primeros 3 hoyos, pero en los siguientes 11 capítulos solo anotó pares. Un milagroso birdie en el 15 y otro en el 16 lo pusieron -11 y a dos de Rory. El putt del 17 se le fue por nada y solo logró el par en el último hoyo para sentarse a esperar.

Hasta allí llegó McIlroy con dos de ventaja y todavía no entiendo para qué tiró con el driver. Era más seguro pegar con madera 3 para no llegar a los bunkers y sacar todo el peligro de juego, pero con Rory esto no sucede. Pegó un golpe muy malo y tuvo suerte de tener tiro desde casi el fairway del 10. Al final, el bogey le dio su segundo Masters por la mínima diferencia.

No es fácil analizar dónde estuvo la clave del éxito, pero creo que su putter fue su mejor amigo en tres de las cuatro jornadas y que la “libertad” con la que jugó le permitió salir de situaciones complicadas. También es cierto que los par 5 los jugó en 9 bajo par, mientras que Scheffler lo hizo en solo 5 bajo par.

El tiempo nos dirá si la segunda etapa de su carrera en los majors dio comienzo. Por lo hecho en Augusta, parece que sí.

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