Los segundos nueve hoyos de Augusta siempre nos traen drama. Sea en el Masters o, como en este caso, en la 7.ª edición del Augusta National Women’s Amateur.

En su tercera participación en el torneo que abre la acción en Augusta National Golf Club, la N.º 1 del mundo, Asterisk Talley, jamás había hecho un bogey en el regreso, pero este año llegó al tee del 11 de la ronda final sin haber hecho ni un solo bogey en el torneo. Falló un corto putt para par y todavía era líder igualada con María José Marín, que jugaba delante de ella. Golden Bell nos tenía preparada otra sorpresa que sería la clave en el resultado final del torneo.

Marín apuntó al hoyo, puesto a la derecha al igual que en la ronda final del Masters, pero la pelota no alcanzó el green y el agua parecía su destino final. Al igual que Couples en 1992, la bola de la colombiana se detuvo milagrosamente en la bajada, desde donde salvó el par.

Detrás llegó Talley, que pegó un mal golpe y también tuvo suerte al terminar en el bunker detrás del green. La sacada fue horrible y terminó en el agua. La decisión posterior de repetir el golpe desde el bunker fue igual de horrible porque obviamente la pelota le iba a quedar enterrada. Otra vez al agua y torneo terminado para la joven estadounidense de 17 años, que todavía tiene más de un año de escuela secundaria por delante y que tiene todos los condimentos para ser una superestrella. Solo creo que deberá mejorar su movimiento de piernas con sus wedges, que parece ser su punto más flojo.

En su favor hay que destacar la manera en que afrontó la situación, sin hacer un gesto y siguiendo como si nada hubiera pasado.

María José Marín bajó el 13 y desde allí caminó cómoda hacia la victoria. La jugadora nacida en México, pero que desde muy chica reside en Cali, es de esos personajes que aparecen muy de vez en cuando. Una superjugadora que llegó a Augusta en el 7.º lugar del ranking mundial de amateurs y que esta semana aparecerá casi con seguridad en el top 3.

La diminuta colombiana cursa su anteúltimo año en la Universidad de Arkansas y su coach, cuando Marín recién llegó a la universidad, dijo que era la jugadora con más talento que jamás había visto en su vida. Y por allí pasaron nombres como Stacy Lewis y Gaby López.

Dueña de una buena pegada y muchísima precisión con sus hierros, Marín demostró esta semana que su juego de green está también a la altura de las mejores. El sábado en Augusta fue implacable con el putter, solo fallando el del 17 cuando todo estaba definido.

El año pasado fue Nico Echavarría quien levantó el trofeo del torneo de par 3, siendo también el primer latino en ganar ese evento. Este año le tocó a Marín ganar el sábado antes del Masters.

A Colombia solo le falta ahora el premio mayor, pero ahora será tiempo de disfrutar un gran triunfo para Colombia y para el golf de Latinoamérica.

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