Es otra tradición más de Augusta. Es la fiesta de los jugadores, sus familias y el público que disfruta cada año de este torneo en la cancha de par 3 de Augusta.
Un diseño de George Cobb, en donde colaboró Clifford Roberts, y que es de una belleza igual o superior a la de la cancha principal. Desde la creación del club, la cancha ha ido sufriendo modificaciones y diferentes arquitectos han estado a cargo.
Robert Trent Jones Sr. fue el primero en tomar el mando, pero desde mediados de la década del 50 y hasta entrados los años 70 fue Cobb el que tuvo a cargo el trabajo. En la cancha grande, por ejemplo, agregó el bunker que está detrás del green del 7 y los dos bunkers del fairway del 18. Él fue también el encargado del diseño de la cancha de par 3.
Originalmente de 9 hoyos, a la cancha se le agregaron años más tarde dos hoyos más alrededor del lago. Alguien pensó —y con mucha razón— que era el lugar ideal para cerrar el recorrido y entonces los primeros dos hoyos, que eran muy cortitos, se eliminaron para el torneo.
En 2023 el club nos sorprendió con un rediseño completo de los primeros cuatro hoyos para darle más espacio a que el público se mueva. Aquellos dos primeros hoyos desaparecieron y hoy el recorrido tiene 1090 yardas.
El miércoles todo fue una fiesta y las celebraciones no tardaron en llegar. Justin Thomas, Spieth y Homa salieron a jugar en el primer grupo del día y fue Thomas quien logró el hoyo en 1 en el segundo capítulo.
Los jugadores divirtiéndose, sus hijos haciendo de caddies y pegando en el hoyo 9 desde el tee, como Frankie Fleetwood, y los más chiquitos tirando un putt en el green del hoyo final.
Los candidatos a ganar el Masters saben de la maldición que tiene el ganador del torneo de par 3: nadie que lo haya ganado pudo quedarse con el Masters ese mismo año.
Al final del día hubo otros tres hoyos en 1 logrados por Wyndham Clark, Keegan Bradley y Tommy Fleetwood. El título quedó para Aaron Rai con 21 golpes, 6 bajo par, pero una de las grandes ovaciones del día se la llevó la cordobesa Martina Gavier. Haciéndole de caddie a Mateo Pulcini, pegó en el 9, la puso en el green y luego embocó el putt para birdie.
Fue el final de la fiesta de cada miércoles en Augusta.
Otra tradición que se repite cada año.
